Descripción
Un gato azul ocupa el centro del abrazo y devuelve una mirada de ojos amarillos. La figura femenina, frontal y serena, sostiene esa presencia con un gesto de cercanía que atraviesa el fondo oscuro. El contraste entre piel, cabello y pelaje organiza un diálogo de intensidades. La escena permite imaginar una compañía silenciosa: dos presencias distintas que encuentran, dentro de un mismo espacio, una forma sencilla de pertenecer.













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